¿Por qué la forestería comunitaria ha sido una de las principales apuestas de la FCDS?
Desde 2017, un proyecto apoya a comunidades amazónicas en la construcción de economías sostenibles que conservan el bosque. Con el respaldo del Gobierno de Noruega, más de 500 familias en Guaviare, Caquetá y Meta avanzan en esta misión.
¿Cómo contribuir al bienestar de quienes habitan la Amazonía, aprovechando el bosque y, al mismo tiempo, conservando ese ecosistema vital? Esa pregunta dio origen al programa de forestería comunitaria de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), que nació en 2017. Había, además, un profundo interés de aportar al reconocimiento de los derechos territoriales de poblaciones vulnerables y fortalecer la gobernanza del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, un lugar vital para el equilibrio del planeta, declarado patrimonio de la humanidad.
Tres años después llegó un nuevo impulso para esta propuesta. Con el apoyo del Gobierno de Noruega, nació el proyecto “Forestería comunitaria en Caquetá y Guaviare: hacia la gestión sostenible de los bosques en la Amazonía Colombiana”, que se tradujo en un acompañamiento a comunidades y familias para materializar sus ideas y sueños alrededor de economías sostenibles. Proyectos que, además, pudieran contribuir a la reducción de la deforestación en zonas tan vulnerables como el área de influencia del Parque Chiribiquete.
Se desarrollaron acciones de corto plazo, con énfasis en fincas y familias, como el aprovechamiento doméstico y la transformación de productos del bosque, la meliponicultura, los sistemas agroforestales, las huertas familiares, el uso turístico de paisajes clave y el diseño de “corredores productivos” que integran especies maderables, frutales, forrajeras y de pancoger. En paralelo, se impulsaron acciones de largo plazo centradas en el manejo forestal comunitario: inventarios, censos, acuerdos comerciales, cosecha, transformación y comercialización de productos del bosque, siempre con un enfoque participativo, de género y de sostenibilidad.
Para el cierre de este proyecto, en junio de 2025, el número de familias impactadas llegaba a las 500 en Guaviare, sur del Meta y Caquetá.
¿Qué más logramos en ese tiempo?
Les invitamos a recorrer, en el siguiente video, los logros y aprendizajes de una búsqueda común con las comunidades amazónicas: una gestión del territorio en la que las organizaciones y comunidades locales, articuladas con las instituciones públicas, sean la base de una gobernanza que conserve la selva y mejore el bienestar de su gente.