En la frontera entre Colombia y Brasil, los ríos Caquetá-Japurá y Puré-Puruê forman uno de los corredores ecológicos mejor conservados de la Amazonía. La zona concentra grandes extensiones de bosque primario y territorios indígenas. También es hoy un punto crítico para la expansión de economías ilícitas.
La minería ilegal y el tráfico de drogas avanzan por los ríos y zonas selváticas. El resultado es contaminación por mercurio, deforestación y violencia. La débil presencia estatal agrava la crisis.
El informe “Seguridad Climática en la Amazonía: Economías Ilícitas y Fragilidad Estatal” , analiza cómo estas dinámicas afectan la estabilidad ambiental y social en la cuenca. El estudio propone tratar los ríos como corredores de interacción, clave para entender tanto la movilidad de las economías ilegales como las oportunidades de cooperación entre Colombia y Brasil.
Este informe hace parte de “Seguridad, conflictividad y medio ambiente en la Amazonía”, una iniciativa de la Unión Europea, implementada por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) en Colombia y Perú, y por el Instituto Igarapé en Brasil.
Conoce el informe: SC_SPA_Seguridad-Climatica-de-la-Amazonia (1)